Autoconociento Marca Personal
¿Cuánto más enseñas más espacio tienes para tu privacidad?
Mayo 17, 2017
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El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve
.

Antonio MACHADO: Proverbios y cantares I

Lo que no se ve no existe para los ojos del que mira a menos que se las ingenie para ver donde no puede. ¿Depende de la sutilidad de la mirada que algo sea verdadero?

Se vean o no, las personas, los objetos y las situaciones existen. Por esto dejas huella siempre, aunque no te des cuenta, aunque no la veas y también por esto es necesario que tomes consciencia de que otros ojos es posible que vean tu rastro.

Ojos que no ven corazón que no siente. Desde el punto de vista emocional lo invisible no te afecta. Puedes vivir en la más absoluta ignorancia de una situación durante toda tu vida o darte de bruces con la verdad en el momento más insospechado.

Decir la verdad es uno de los valores que más repiten mis clientes y la intolerancia a la mentira es la cara opuesta y tiene una frecuencia casi simétrica. Y, a pesar de ello, siempre sale en algún momento a relucir la mentida.

¿Por qué mientes? ¿Por qué mentimos todos en algún momento si sabemos que erosiona nuestra marca personal? Una posible respuesta es para no herir sentimientos, para que el corazón ajeno no sufra, otra es por miedo, para no sufrir las consecuencias de tus actos o lo que supones que van a ser. Hay quien dice que miente para preservar su intimidad, porque está en su derecho de tener una zona secreta cerrada a cal y canto aunque el precio a pagar sea no decir la verdad. De todos modos esta situación se vive mal en términos generales lo que puede ser una consecuencia de que no somos todo lo perfectos que nos gustaría ser.

La privacidad es algo tan volátil como el quitaesmalte. Dilucidar entre lo que es privado y lo que es público es entrar en un laberinto del que puede ser complicado salir indemne. Lo privado tal como lo hemos entendido tradicionalmente está cambiando, estamos frente a un nuevo paradigma, una nueva manera de ver el mundo y las relaciones entre las personas en la que lo estrictamente personal deberá tomar otra forma.

Lo privado se ha movido hasta hace pocos años en el ámbito de lo que cada cual ha querido contar sobre su vida y en un entorno en el que el tiempo lo ha curado casi todo. Hemos facilitado tanta información y se ha obtenido mucha más sin nuestro consentimiento que posiblemente volvamos al estado inicial de la persona en el que los demás saben más cosas sobre uno que uno mismo. Y por supuesto los datos, como antes los escritos, permanecen y no se borran jamás.

La gran cuestión es dónde vamos a alojar lo privado en esta sociedad hiperconectada y monitorizada que es la nuestra y que tiene visos de ir a más.

Libertad, privacidad y legalidad. ¿Si estuviéramos permanentemente conectados seríamos capaces de delinquir? ¿El paternalismo tecnológico nos haría mejores personas? ¿En qué modo el uso cruzado de nuestros datos cambia el concepto que hasta ahora hemos tenido de libertad y privacidad?

La sobreexposición es algo que ha venido para quedarse, la tecnología tiene la extraña capacidad de conectarnos con quien queramos y al mismo tiempo aislarnos de nuestro entorno inmediato y de momento sin derecho al olvido.

En este contexto ¿dónde podemos colocar el perdón si el agravio o lo que fuere que ocasionó la cuita va a estar siempre presente?.

Este fin de semana fui a ver la película “El Círculo”, de confección mediocre y con algún toque exagerado de previsibilidad que descorcha muchos problemas sin llegar a profundizar en ninguno, sobre todo en lo referente a la privacidad.

Al final llego a pensar que estamos en un proceso de digestión de algo que nos va cambiando la mirada: la propia, la interior y la externa la que dirigimos a los demás sin tener ningún sustituto sólido. Y aquí si que el tiempo dirá alguna cosa cuando seamos capaces de integrar la tecnología con una forma de vivir que nos vuelva a humanizar aunque sea diferente de lo que hemos visto, vivido y conocido hasta ahora.

En estas estamos y  pase lo que pase seguiremos dejando huella, es nuestro destino.

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