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El frágil equilibrio del castillo de naipes
Marzo 29, 2017
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equilibrio

Si ves un monte de espumas,
es mi verso lo que ves:
mi verso es un monte, y es
un abanico de plumas.

Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flor:
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.

Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido:
mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.

Mi verso al valiente agrada:
mi verso, breve y sincero,
es del vigor del acero
con que se funde la espada.

José Martí, Versos sencillos, 1891.

Las decisiones se toman en la soledad. Las consensúas, compartes y participas pero al final siempre decides tú, solo frente a las dudas, a los reproches pasados o futuros, a la incertidumbre o a la certeza. Mientras la marejada se mueve a tu alrededor, a ti te toca decidir, y a veces la tempestad está dentro de ti a pesar de que en el exterior asome la calma.

Curiosa paradoja dado que eres un ser social. Pasas de la dependencia más absoluta en tus primeros pasos a la total independencia en tu madurez y la conviertes en símbolo de la posesión de tu identidad. Reconocer tu identidad es tomar consciencia de la independencia para decidir y para escoger tu futuro.

Nacida para decidir. Este es es tu destino como persona. Pero, ¿decidir, qué? porque muchas veces seguro que tienes la sensación de que tu vida pasa, más bien se desliza en estado líquido y tú no eres mas que una espectadora que respira aliviada cuando las cosas van bien, que retiene el aliento frente a la incertidumbre o refunfuña y maldice el destino cuando pintan bastos. Cuando esto te pasa o tomas cartas sobre el asunto o el castillo de naipes que has montado se derrumba sobre ti y te acabas ahogando entre las finas hojas de cartulina.

Lo primero a decidir es si quieres ser agente del cambio o su objeto. Si lo diriges aunque sea de soslayo o dejas que otros lo hagan por ti. Porque aquí no hay medias tintas, no cabe la tibieza o eres actor o dejas marca o eres un monigote.  Otra cosa es la intensidad del trazo con que dibujas tu futuro, ten presente que lo importante es el trazo no la intensidad porque lo mejor es enemigo de lo bueno aunque es mejor aspirar a lo óptimo.

Y el mapa para dibujar este futuro es tu proyecto, sin él tu trazo se diluye y se convierte en estela y con el se convierte en surco. A veces tienes la sensación de estar arando en un barbecho, es cierto, pero vas dejando surco en el que en su momento germina lo que te has propuesto y si no cambias de terreno y buscas otro de más fértil. Pero no pares el arado ni la siembra de tu proyecto.

La columna que te sustenta frente al temporal es tu voluntad de seguir, de no parar. Es lo que convierte en imparable. Y aunque estés sola frente a tus decisiones siempre encontrarás una mano, un hombro y una sonrisa que te acogerán cuando estés a punto de perderte o desfallecer. Siempre que tu te dejes, claro.

Imagen @Tony Ingberg

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About author

Jordi Collell

Soy Jordi Collell personal brander, socio de Soymimarca, profesor en la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna (Universitat Ramon Llull), economista, coach, marido, padre, colega y sobretodo un apasionado de las personas.

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There is 1 comment

  • Muy bueno Jordi, la verdad que uno va leyendo el post y de repente se ve dentro de el. Como que por magia nos teletransportamos y empezamos a relacionar el contenido con nosotros mismos. Eso es muy bueno cuando lees algo así.
    Enhorabuena, palabras muy sabias, lo comparto

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